¡Baseline contiene texturas ochenteras y gran crudeza entre letras, es una trepidante obra que redefine lo que entendemos por identidad!
Baseline es una pieza que nos toma por sorpresa desde el primer instante revelando una riqueza sonora que va mucho más allá de lo que sugiere su género a primera vista, Hate At First Sight ha construido aquí algo verdaderamente singular una composición que incorpora texturas de sintetizador que evocan con estilo la estética de los años ochenta, creando un puente entre lo retro y lo más contemporáneo que le otorga un carácter casi atemporal, el sonido se manifiesta con una fuerza imponente y sin embargo el ritmo se despliega con una cadencia inusitada que en lugar de abrumarnos nos atrapa y nos invita a dejarnos llevar convirtiéndose en algo inolvidable y profundamente memorable.
Baseline plantea una premisa intelectual y emocional fascinante al poner en tela de juicio aquello que creemos ser y lo que nos define como individuos, utilizando metáforas crudas y audaces que retratan el dolor y el aislamiento con una belleza extraña y algo bizarra como si lo más oscuro de nuestra existencia pudiera de pronto brillar con luz propia, Hate At First Sight demuestra aquí una madurez creativa envidiable sabiendo equilibrar la agresividad inherente al punk con una delicadeza en la composición que hace que cada nota cuente y que cada silencio tenga un peso específico.
Hay en esta obra una dualidad constante entre lo que parece ser y lo que realmente es, entre la fuerza que nos golpea y la suavidad con la que nos abraza una incertidumbre que se convierte en su mayor encanto porque nos mantiene pensando nos hace cuestionar nuestra propia realidad y nos invita a mirar más allá de lo evidente, construyendo una atmósfera que envuelve al oyente por completo y que no se limita a sonar bien sino que busca hacernos sentir y reflexionar con una premisa verdaderamente ingeniosa que se despliega poco a poco ante nosotros.
Es en definitiva una obra maestra en su propuesta que combina calidad de producción ideas profundas y una sensibilidad poco común, demostrando que el punk no tiene por qué ser ruidoso ni descuidado para ser poderoso, sino que puede ser inteligente y profundamente transparente al mismo tiempo dejándonos una sensación de admiración y respeto por quien ha sabido crear algo tan especial y tan único...















